¿Qué causa la pérdida auditiva? ¿Qué hacer?

 

Puede que a diferencia de antes, hoy subas más el volumen de tu canal de televisión favorito. Las conversaciones en restaurantes u otros lugares públicos pueden llegar a ser más difíciles de entender, y es posible que te preguntes cuándo estos lugares se pusieron tan fuertes o ruidosos. Durante una charla, quizás le pides a una amiga que repita lo que dijo porque no podías oír las palabras, o puede que incluso tiendas a acercarte o poner la mano en la oreja para escuchar mejor. Si tú, o alguien a quien quieres o cuidas, tiene estas experiencias, pueden ser signos de pérdida de audición.

 

Los adultos mayores pueden experimentar pérdida auditiva que varía en severidad de menor a mayor. Es la tercera condición de salud crónica más común que afecta a adultos mayores (en América del Norte alrededor de 1 de cada 3 personas de sobre 65 años tiene algún grado de pérdida auditiva. A la edad de 85 años, entre un 70% y un 90% de las personas tendrán alguna pérdida auditiva. La condición tiende a ser más común en los hombres que en las mujeres.

 

La pérdida auditiva puede llevar a síntomas de depresión y conducir a sentimientos de aislamiento.

 

Lo que es más, la investigación sugiere que los adultos mayores con pérdida auditiva también pueden tener problemas cognitivos. De hecho, en un estudio de personas de entre 70 y 79 años, la pérdida auditiva estaba vinculada a una disminución cognitiva y deterioro más rápidos, con o sin otros síntomas.

 

Por último, en un estudio reciente publicado en el “Journal of American Geriatrics Society”, los investigadores descubrieron que cuando las personas mayores con pérdida auditiva usan audífonos, su humor y sus interacciones sociales mejoran, lo que podría retardar el deterioro cognitivo.

 

¿Qué causa la pérdida auditiva? ¿Qué hacer?  

 

La mayoría de la pérdida auditiva en adultos mayores es causada por cambios en el oído relacionados con la edad. Sin embargo, las infecciones, ciertos medicamentos y la exposición a ruidos muy fuertes durante un largo período de tiempo también pueden conducir a la pérdida de audición.

 

Si encuentras que tú o una persona de edad que cuidas tiene síntomas de pérdida auditiva, consulta a tu doctor para una prueba de audición. Él o ella puede aconsejarte que consultes a un especialista en trastornos que afectan a los oídos, como un otólogo o un otorrinolaringólogo.

 

otólogos

 

Los otorrinolaringólogos son médicos que se especializan en el tratamiento de enfermedades del oído, la nariz, la laringe (caja de la voz), la cabeza y el cuello. A menudo se les llama otorrinolaringólogos – médicos de oído, nariz y garganta.

 

Los otólogos son otorrinolaringólogos que han tenido capacitación especializada adicional en la forma de diagnosticar y tratar enfermedades relacionadas con los oídos.

 

Incluso cuando la pérdida auditiva es permanente, a menudo se puede compensar la pérdida. Ciertas técnicas como lectura de labios, dispositivos de amplificación para el teléfono y la radio, o audífonos, pueden disminuir los efectos de la pérdida auditiva. Es importante que tu médico u otro proveedor de atención médica conozcan los problemas de audición que existan, para que quien se encargue de los cuidados pueda ayudar de la mejor forma posible.

 

Es muy importante hacer hincapié con nuestro ser querido sobre la importancia de utilizar un aparato auxiliar auditivo en caso de necesitarlo ya que muchas veces por necedad, por tabú o por simple vanidad, les cuesta utilizarlos a pesar de la funcionalidad que pueden tener para ellos.

 

Captura de pantalla 2017-03-22 a la(s) 10.57.57

 

firmas_blogMAC

Feminización de la Vejez

 

Las mujeres viven siete años más que los hombres Cada día nacen más varones pero llegan más mujeres a la vejez. Entre las causas, la falta de prevención de la salud, conductas riesgosas y el estrés laboral, producto de un modelo social machista. ¿Los hombres son el sexo fuerte?

 

Lo vemos en los centros de jubilados, en las universidades de tercera edad, en los centros culturales y barriales, en la familia. La vejez tiene cara de mujer, a pesar que nacen más varones. Y los datos lo verifican. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) indica que, la esperanza de vida al nacer para ellas ronda los 80 años; para ellos, los 73. Si se observa la esperanza de vida a los 60 años: una mujer tiene por delante 23 años; un hombre, 18.

 

graficas_FeminizacionVejez

 

En el ámbito científico aún no hay un criterio unificado sobre por qué las mujeres viven más que los hombres. Si bien hay varias teorías, como por ejemplo cuestiones biológicas, los profesionales consultados por este diario coincidieron en que los estereotipos machistas de ser varón los lleva precisamente a correr más riesgos, sufrir más accidentes, concurrir tardíamente a las consultas médicas, entre otras situaciones.

 

Datos suministrados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en el censo 2010 se registró un índice de masculinidad -cantidad de varones por cada 100 mujeres- en el total de la población de 94,8, pero según las edades:

 

graficas_FeminizacionVejez2

 

Cuestiones de género

Es una interrogante latente el por qué si nacen más hombres se registra esta gran diferencia a medida que se avanza en edad, una  de las hipótesis señaladas por los profesionales es precisamente “lo insalubre” del modelo machista de ser varón.

La vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG), Margarita Murgieri, destacó que la esperanza de vida de las mujeres en los países desarrollados es “cinco y ocho años superior” a la de los hombres.

“Ninguna teoría explica absolutamente esta diferencia. Existen datos que sustentan la mayor sobrevida desde el punto de vista biológico y la relacionan con el estilo de vida, como la menor frecuencia de enfermedad cardiovascular y la menor exposición a riesgos. Otros hablan del factor protector de los vínculos personales”, explicó la médica geriatra, Master en Género, Sociedad y Políticas. En este marco sostuvo que “debiéramos detenernos a pensar por qué los hombres mueren antes. Sin apartarnos de la vejez como un proceso heterogéneo (cada uno envejece como ha vivido), se puede decir que existen cuestiones de género, nos referimos a los roles, relaciones de poder y jerarquías que determinan socialmente lo que hombres y mujeres hacen. Estos estereotipos también marcan sus formas de enfermedad, consultar y morir”.

 

“Aquí debemos reflexionar sobre las masculinidades. Los hombres consultan al médico más tardíamente, porque se van de alta precozmente de internaciones, están más expuestos a accidentes, toman más actitudes de riesgo y presentan más adicciones”, sostuvo la profesional.

 

Peor calidad de vida

 

Sin embargo subrayó que “los años excedentes que viven las mujeres, no siempre son saludables. Muchas lo hacen en soledad, pobreza y discapacidad. Las mujeres han tenido peores trabajos, mal remunerados, fueron cuidadoras de esposos, padres, hijos o enfermos, desarrollando una doble o triple jornada, y si bien están más habilitadas socialmente que los hombres a consultar al médico, no efectúan gastos de bolsillo para sí mismas, y cuando hay enfermedad cardiovascular son peores atendidas porque se desconfía de la sintomatología, atribuyéndola a cuestiones emocionales”.

“Todas estas razones y la falta de empoderamiento, las ubica en una situación de vulnerabilidad. No obstante, en los últimos años algo está cambiando y, por ejemplo, los programas educativos para adultos mayores están colmados de mujeres que no pierden la posibilidad de tener proyectos y participar”, reflexionó Murgieri.

Modelos insalubres de masculinidad

Sociedad patriarcal

 

La doctora en Psicología, Irene Meler, destacó que aún no hay un criterio unificado de por qué las mujeres viven más que los hombres, pero aseguró que una hipótesis es que el modelo de masculinidad “es insalubre”.

Los estereotipos patriarcales de lo que significa ser varón “los expone a padecer accidentes en la juventud, sufrir traumatismos, padecer enfermedades producto del desgaste del estrés laboral y la responsabilidad económica de la familia, como úlceras e infartos”, explicó.

 

“Estos factores influyen en la esperanza de vida actual, en los países desarrollados, donde para los varones es de más o menos siete años menor que para las mujeres, por eso hay muchas viudas y la vejez se está feminizando”, destacó Meler, coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA).

En este contexto, Meler explicó que si bien ellos “son el sexo fuerte, nosotras somos el sexo resistente. Tener músculos más grandes y más estatura implica ser más fuertes, ser capaces de mayores esfuerzos físicos, pero no necesariamente más resistentes”.

 

Multitarea_mujer

 

Población en riesgo

 

Por su parte, el psicólogo Guillermo Vilaseca, director de la página “www.varones.com.ar”, sostuvo que dado los modelos de masculinidad que los liga a la potencia y los miedos a la desvalorización, a ‘fallar como macho’, los hombres “suelen resolver problemas a través de la prepotencia y surgen tendencias a la impulsividad, desconfianza, disminución de capacidad para comunicarse, silencio, sexualización de los vínculos, pobreza en la empatía, bloqueo emocional y corporal”.

 

Vilaseca, quien también coordina grupos de reflexión para varones, señala que la consigna “tú puedes” se relaciona al mandato patriarcal del héroe, de Superman, “difícil de cumplir pero también de desobedecer” y tratar de mantener ese estereotipo de ‘macho’ los ubica en una “población en riesgo”, con mayor probabilidades de sufrir “muertes súbitas, accidentes, ejercicio impulsivo de la violencia, aislamiento, dificultades intolerables con la potencia sexual”, entre otros problemas. De ahí la importancia de replantearse los modelos a seguir.

 

Dato: El Ministerio de Salud bonaerense indicó que el 70% de las mujeres realiza los controles médicos que deben hacerse según su edad. En el caso de los hombres no pasa lo mismo.

 

Sin embargo, los controles son tan importante para ellos como para ellas

 

firmas_blogMAC

Redes Sociales de Apoyo, ¿Qué son y por qué son tan necesarias en la tercera edad?

“El hombre es un ser social por naturaleza”- nos enseña Aristóteles. Una idea que ha trascendido siglos y formas diversas de pensamiento, pues la riqueza de esta frase nos enseña que necesitamos de otros para sobrevivir, para vivir en comunidad, pero sobre todo para amar y ser amados.

 

Un hombro en quien apoyarse, una palabra de aliento para motivarse e incluso un atardecer con quien compartir, podrían parecer trivialidades; sin embargo, se sorprenderían de los efectos tan positivos que las redes personales tienen en el ser humano, especialmente en las personas de la tercera edad.

 

RelacionSocial_terceraEdad

 

De acuerdo a Lynn M. Martire, PhD de la Universidad de Pennsylvania, y Melissa M. Franks, PhD de la Universidad de Purdue, el impacto de las redes sociales de apoyo en los adultos mayores es extraordinario. A través del estudio The Role of Social Networks in Adult Health: Introduction to the Special Issue, las académicas demuestran que, dentro de los múltiples beneficios, el tener una red social diversa está ligado con mejoras en la salud; tales como una mayor inmunidad contra enfermedades infecciosas, así como un mejor rendimiento cardiovascular.

 

Parecería sorprendente que la simple percepción de una red de apoyo, tanto presencial como emocional, pueda contrarrestar los efectos negativos del estrés e influenciar el bienestar psicosocial de un individuo. Pero, ¿qué es lo que verdaderamente se entiende por redes sociales de apoyo?.

 

No es más que la idea implícita de que en cada interacción social o grupo de personas existe un intercambio de apoyos, lo cual constituye el fundamento de la existencia de redes. De acuerdo a la Red Latinoamericana de Gerontología: “las redes sociales de apoyo se refieren al conjunto de relaciones interpersonales que integran a una persona con su entorno social y le permiten mantener o mejorar su bienestar material, físico y emocional, con el fin de evitar el deterioro real que podría generarse cuando el adulto mayor enfrenta dificultades, crisis o conflictos”. Podemos pensar en las redes sociales como una especie de sistema de seguridad social, tanto formal como informal, que ayuda a que una persona mayor encuentre el soporte que necesita en la medida que envejece. El siguiente diagrama nos ayudará a entender mejor los diferentes tipos de apoyo que existen:

 

tiposApoyo

 

Ahora bien, ¿cómo identificar las redes de apoyo disponibles en nuestro entorno?

 

Podemos clasificarlas en dos tipos. Por un lado, las formales, constituidas por instituciones públicas y privadas; por otro lado, las informales, integradas por nuestros allegados (familia, vecinos y amigos), donde la ventaja reside en ayuda personalizada, acciones puntuales y acceso a personal voluntario o remunerado. A continuación les enumeramos las diferentes redes sociales de apoyo que encontrarán:

 

1. Red social primaria: El origen de esta red es de naturaleza informal y está compuesta por la familia, vecinos y amigos. Como su nombre lo indica, esta red es primordial y es el núcleo de las necesidades más básicas de cualquier individuo (ej. socialización, cuidado, afecto, reproducción y estatus). La complejidad de las interacciones que surgen a partir de esta red, se da cuando los familiares se enfrentan a las pérdidas que el envejecimiento conlleva y no saben cómo manejarlas. Esto se debe a que, en la mayoría de los casos, no reciben la información necesaria que les explique los cambios físicos, psicológicos y sociales por los que atraviesan los adultos mayores.

 

2. Red comunitaria: Esta red se institucionaliza a nivel local y es conocida también como red secundaria. Las personas mayores tienden a buscarla en organizaciones altruistas y civiles, o bien, en instituciones de beneficencia que desarrollen algún programa o proyecto asistencial en la comunidad; con la expectativa de obtener algún apoyo (material, instrumental, emocional, cognitivo). Muchas veces estas redes son difíciles de encontrar, ya que existe una gran rotación del personal que las gestiona.

 

3. Red interinstitucional: Esta red la componen tanto organismos públicos como privados. Específicamente, la representan instituciones públicas creadas para atender necesidades de vulnerabilidad física, económica y/o psicológicas, presentes en los adultos mayores. Es probable que, sin los apoyos proporcionados desde la redes primarias y secundarias, la red institucional difícilmente podría facilitar apoyos complementarios a falta de presupuesto (ej. sistema de salud público, INAPAM, DIF). La desventaja que encontramos en esta red es la baja calidad de los servicios proporcionados y el bajo seguimiento individualizado.

 

La importancia de las redes sociales de apoyo, es que han demostrado ser cruciales para la reconstrucción del tejido social basado en vínculos interpersonales sustentados en la sana socialización, la solidaridad y la empatía.

 

La socialización y el cuidado del adulto mayor, como pilar fundamental de nuestra labor en ViveMas, nos permite construir nuevos puentes entre el adulto mayor y su mundo exterior a través del intercambio con nuestras Cuidadoras. Una misión que busca ser parte de las diferentes redes de apoyo: familiar, comunitaria e interinstitucional. De esta forma, contribuimos y ayudamos a los familiares de los adultos mayores a brindar el mejor acompañamiento con la finalidad de trabajar por una mejor calidad de vida en la tercera edad.

 

No hay duda de que somos seres sociales que vivimos recopilando grandes experiencias de vida que se nutren de nuestras interacciones personales y nuestra vida en comunidad. El soporte y la estimulación integral del adulto mayor deben ser incluyentes, ya que van de la mano con su conexión con el mundo que lo rodea, su sentimiento de utilidad y su sentido de logro.

 

¡Ayudemos a nuestros familiares de edad mayor a lograrlo!

 

firmas_blogMAC